Querido lector

Por Benedicte E. Pfeiffer

 

Querido lector,

Me imagino que a grandes rasgos te consideras una buena persona. En gran medida, crees que siempre has hecho y haces lo que has podido, y que, lo demás, lo que no has podido ni va mejor, ha sido todo por causas externas  en las que ni pudiste, ni puedes influir. En realidad hay muchas cosas que ahora mismo podrías enumerar como cuestiones que no son culpa tuya: las acciones de los demás, lo que te hayan dicho, la política, la incomprensión, la incompetencia ajena…
Tus errores, en realidad, no son errores como tal: no sabías, el otro hizo o dejó de hacer, el otro dijo o dejó de decir… y claro, no te queda ni quedó otra que actuar de esa manera.
Además tienes que mirar por ti, por los tuyos; porque si no lo haces tú, no lo hace nadie. Y luego está todo eso que no puedes controlar porque tú eres así, porque nadie es perfecto, y todas esas actitudes de los demás que hacen que se te lleven los demonios. Solo bastaría con que los demás se pusiesen un poco en tu lugar en vez de enfadarse contigo por esas cosas que no puedes cambiar y tratasen de moldearse sabiendo que hay cosas que te molestan.
Sí, es cierto que hay cosas que sí podrías mejorar, pero los demás tampoco hacen nada. Y sí, es cierto que tú también podrías ser un poco más tolerante, pero es que tienes razón. Llevas la razón contigo, ¡lógico que te indignes!
Esa indignación es la misma que te ha llevado a rechazar a determinadas personas porque no cambian su forma de ser ni de ver la vida para no molestarte, porque no creen que la solución a todos los males se encuentren en la política en la que tú crees o en tus ideales, por formar parte de una clase social determinada o simplemente por no otorgarte el reconocimiento que crees que mereces, por poner un ejemplo.

Ahora solo tenemos que imaginarnos a la cantidad de personas que piensan igual que tú, que no son pocas.
Personas que, como tú, ven más que justificados sus comportamientos a causa de los males externos. Personas que justifican sus comportamientos a causa de personas como tú, que a su vez te justificas en ellos. Personas que, como tú, se consideran buenas personas que ejercen una alta moral a pesar de la enorme permisividad que, como tú también, se tienen a la hora de saltarse sus ideales para obedecer a un fin algo más egoísta, cómodo o pasional, y que, igual que tú, siempre tienen un buen motivo para hacerlo. Personas que, seguramente como tú también, consideran que la moral que otros puedan exigir debería consistir en poner la otra mejilla y seguir obrando a tu favor (para dar ejemplo), y que solo bajo esa circunstancia el mundo es quién para venir con reclamaciones.

 

Sobre la autora

Soy una mujer Danesa, curiosa empedernida, que no consigue quedarse con una sola afición, y que disfruta muchísimo descubriendo ideas y lugares nuevos.
Entre mis infinitos defectos están los de ser un poco bocazas, pero con el tiempo estoy aprendiendo que quizá, después de todo, ello sea mi mayor virtud.

About Bene Pfeiffer

Bene Pfeiffer es una librepensadora danesa, crítica, inconformista y curiosa empedernida.