Acerca de cómo nos construye la Filosofia (III)

      Por Manuel Pascual

 Los carpinteros dan forma a la materia; los flecheros dan forma a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos” (Buda)

       “El hombre no es más que lo que hace de sí mismo. Este es el primer principio del existencialismo”. (Sartre)

 

El Budismo y el Existencialismo coinciden en este tema  a pesar de que el primero representa  una de las dos religiones del Extremo Oriente  y el segundo  una corriente de pensamiento de mediados del siglo XIX y principios del XX.

En el asunto que nos ocupa,  esta religión y dicha filosofía existencialista representada por J.P. Sartre en este comentario  se dan la mano. Ambas persiguen el mismo objetivo y es reforzar la tesis de que la construcción de lo que somos depende de cada uno. Buda pone el ejemplo del carpintero y el flechero y repite  tres veces la expresión “dar forma” siendo la tercera   “darse forma a si mismo” la más importante del mismo modo que  lo es para   Sartre “el hacerse a si mismo” refiriéndose ambos al ser humano.

Obviamente dar forma a un objeto material supone contener dicha forma en nuestra mente  e imprimirla en el objeto. Es esta una acción que va de dentro hacia fuera, que podemos modificar, modelar al gusto, mejorar, rechazar e incluso destruir. Más cuando se trata de darse forma a uno mismo la acción es diferente: al hombre no le basta con vivir, crecer, desarrollarse y morir. Se pregunta por lo que está allende su horizonte mental; trasciende con su interrogar el plano físico de la realidad. Es un animal metafísico. La pregunta por el origen y el fin emergen de su vida interior. Se preocupa por sí mismo, como dicen Buda y Sartre,  y aprende a desplazar su mirada desde el exterior, desde el mundo, desde las cosas, desde los otros, hacia uno mismo. Es una mirada sobre la propia identidad. Es un proceso cuya finalidad radica en aumentar nuestro ser, en hacernos cualitativamente mejores como seres humanos. No se trata solo de saber, de atisbar algo de la verdad. Tampoco es un puro razonamiento lógico. Mucho menos una exhibición de erudición. Es un discurso cuyo fin es sanar el alma y el mundo

“Darse forma a sí mismo” es propio de sabios, dice Buda. Yo añadiría modestamente que es propio de sabios “darse la mejor forma”. El oráculo de Delfos le propinó a Sócrates un enigma: “conócete a ti mismo”. Conocerse a sí mismo es en primera instancia saber cómo es uno.

Darnos  cuenta a nosotros mismos  y a los demás de cómo somos resulta fácil porque enumeraríamos una larga lista de cualidades tanto de índole físico como ético. Sin embargo, a Sócrates como a ti, no es el cómo somos lo que importa sino qué somos. Decia el filosofo español Ortega y Gasset que el hombre era todo él un proyecto que se hace a sí mismo, que no está terminado, es decir, “un faciendum”, no “un factum”. Esto significa que el hombre posee un concepto de lo humano que es igual para todo hombre, pero que además, tiene la gran capacidad de hacerse tal como él se quiere mediante la libertad y la acción, cosa que no es posible para el resto de los animales porque estos nacen ya terminados.

 Esencialmente, somos alguien singular e intransferible. Singular quiere decir que no hay nadie que exista como yo e intransferible, que no puedo cambiarme por otro. Ese ser, que soy yo ahora es el objeto directo de mi construcción. He dispuesto de todos los materiales al uso: la educación, la cultura, la religión, la familia, los amigos, mis propias experiencias etc… y el resultado es el que es. Somos una parte parecida a Frankenstein por aquello de que nos han construido a retales y otra parte fruto de nuestras propias decisiones, metas, aspiraciones y ambiciones.

Por otra parte, el existencialismo es una corriente de pensamiento que  gira en torno a la existencia y se pregunta por el sentido de la vida. El libro de Viktor  Frankl El hombre en busca de sentido es una oportunidad para profundizar en este tema. Dicen de él que merece ser incluido en el catálogo de las obras clásicas que componen el patrimonio intelectual de la humanidad, tanto por la belleza de su literatura como por la profundidad de sus análisis psicológicos.

 A otros autores clásicos como Camus, Sartre, Heidegger, Unamuno y Kierkegaard por un lado, y por otro K. Rogers les preocupa el mismo tema . Son famosas aquellas frases  que ilustraban   sus pensamientos tales como “el hombre es una pasión inútil”, es un ser para la nada”, “estamos condenados a ser libres” o aquellos títulos de sus obras tales como La  Peste de Camus, La Náusea de Sartre, El Concepto de la angustia de Kierkegaard, El Ser y la Nada de Heidegger o El diario intimo de Unamuno. Era una filosofía que llamaría de “puertas adentro”.Y de ellos aprendí que mantenerse en buena forma intelectual, moral y ética es también un reto que hay que batir día a día superando los engaños que nos proporcionan la sociedad consumista, hedonista y relativista que nos ha tocado vivir.

Decía Sartre que” el hombre no es más que lo que hace de si mismo” y tenía razón. Nuestros proyectos, objetivos, metas y aspiraciones marcan el rumbo de nuestras vidas. Querer llegar a ser lo que se quiere y poner todo el empeño posible en conseguirlo es un resultado a prueba de fuego del ejercicio de nuestra voluntad. Querer es poder, decían los clásicos. Quiero porque puedo y puedo porque quiero. Y en la base de todo ello, la libertad.  Libertad para elegir, pues del cómo, del qué y del para qué elegimos hacemos depender nuestra existencia, nuestros triunfos y también nuestros fracasos.  Por eso es importante medir el alcance de nuestras decisiones .

Hace ya unos años leí dos libros de Jorge Bucai. No sé si coincido con él o él coincide conmigo pero sus contenidos son de mi agrado y se han convertido en un reconstituyente para mi salud interior. Los leí con avidez, para satisfacer mi sed de querer continuar siempre renovándome.. Estos dos libros se titulan: Las tres preguntas (¿Quién soy? ¿A dónde voy? ¿Con quién? y El camino de la espiritualidad.  Por lo demás, me  apunto a su reto: “Llegar a la cima y  seguir subiendo”.

About Manuel Pascual

Manuel Pascual Berenguer. Ldo. Filosofía y Ciencias de la Educación por la U:N:E:D. Ha sido profesor de Ética y Filosofía en Secundaria y Bachillerato.